Vivir en el presente:

Cuando era pequeña mi tía me solía decir: “Si tiene remedio para que te preocupas. Si no tiene remedio para que te preocupas.” Tan niña yo realmente no comprendía la sabiduria de sus palabras. De joven solo veía la lucha diaria. Ahora entiendo lo que me intentaba decir mi tía con tanta generosidad. Vivir en el presente es muchísimo más difícil de lo que parece.

Hace poco oí en algún sitio que pensar mucho en el pasado es vivir deprimido, y pensar mucho en el futuro es vivir con ansiedad. Cuantas veces en un día no nos vemos envueltos en pensamientos sobre lo que nos ha ocurrido, como lo podríamos haber soluciado o resuelto de otra manera; o pasamos a planear el futuro de tal forma que nos amargamos porque solo vemos lo que posiblemente nunca vivamos o podamos alcanzar.

Este es el momento que cuenta. Este es el presente, el único suspiro que sentimos. Es cierto que necesitamos planear y no hacer cosas a lo loco. Pero la moderación, el equilibrio, es algo que es difícil de alcanzar entre las nubles que nos envuelven. Centrarnos en el momento y respirar es un regalo.